En toda buena fiesta siempre hay el flipadillo de turno que nos quiere deleitar con sus habilidades. Y en esta ocasión no nos a decepcionado. Todo un mago…a conseguido poner el coche boca abajo en apenas 2 metros, increible. El público como siempre demuestra su entusiasmo ante la desgracia ajena.
Los talleres de chapa y pintura se deben frotar las manos con personajes como este.

